La conciencia, una brújula para la vida

por Ernesto Sánchez Robles

Cuántas veces hemos escuchado expresiones como estas: ¿por qué no eres conciente?, ¿qué no te das cuenta?, ¡eres un(a) inconciente!, y otras similares. Esto se puede ver reflejado en diferentes situaciones de la vida real, por ejemplo: el niño que no percibe sabores, el que al estar recostado sobre un charco no siente la humedad o, ya más grande, el niño que no se da cuenta que otros lo manipulan, el joven que “no ve” que está por reprobar y no cambia de rutina, de hábitos, o pide ayuda. Incluso se puede manifestar en adultos cuando no se dan cuenta de las consecuencias que presuponen ciertas situaciones o decisiones lo que puede acarrear dificultades o problemáticas innecesarias que pudieron haberse evitado.

Como se puede apreciar en estos ejemplos, el papel de la conciencia es fundamental tanto para la percepción de nuestro mundo y de nuestra realidad, como para la previsión y resolución de problemas.

El papel de la conciencia ha sido estudiado por filósofos y psicólogos, explicando cómo surge y cómo funciona, sin embargo en las siguientes líneas nos enfocaremos en reflexionar sobre la importancia de tomarla en cuenta, en cómo podemos estimularla para que sea lo más funcional posible y trabaje en nuestro favor y no en contra nuestra.

La conciencia es un mecanismo de nuestro pensamiento que puede ser definido como “el darse cuenta”[1], es decir, cuando hablamos de ser concientes de algo nos referimos a tener la capacidad plena, sensorial y psicológicamente hablando, de percibir e incluir en nuestro pensamiento la mayor y mejor información de los estímulos que recibimos. Veamos algunos ejemplos: cuando al estar platicando con una amiga los movimientos de mi mano por accidente voltean una botella de agua que estaba sobre la mesa, al momento de tirarla me doy cuenta del espacio que ocupa y la posición y distancia a la que está de mí, por lo tanto lo normal sería que ya no me volviera a pasar, porque ya tomé conciencia de su posición. Cuando por leer demasiado rápido algún texto cambio una palabra por otra el texto que leí tiene un sentido diferente (en el mejor de los casos) o no comprendo la lectura, ¡sí! por una palabra mal leída, es decir por no darme cuenta de lo que leí o por no leer con conciencia lo que estaba en el escrito.

Un elemento interesante es que la conciencia va evolucionando a partir de las experiencias, el aprendizaje, los conocimientos, y los estímulos a que nos enfrentamos en la vida así como por la propia maduración de nuestro sistema nervioso y neuronal. Es por ello que tenemos que identificar los estímulos que daremos o facilitaremos a nuestros niños para “generarles conciencia” y “toma de conciencia” (de la cual se hablará en el siguiente artículo) en las diferentes etapas de su vida. En el presente escrito nos enfocaremos en las primeras dos etapas  de la conformación de la conciencia, la primera de 0 a 5 años que corresponde al primer proceso de pensamiento lógica sensible y la segunda de 6 a 12 años, segundo proceso de pensamiento, lógica formal.

Etapa de la lógica sensible

El primer proceso se inicia estimulando las capacidades sensoriales. En los niños  pequeños, hay que empezar con la identificación y estimulación de sus sentidos. La mayoría de los niños que ya hablan saben recitan el nombre de sus cinco sentidos, pero he identificado que cuando les pido que me señalen su sentido del tacto, sólo muestran las manos, indicador de falta de información precisa, pero también de estimulación adecuada.

Algunas actividades para desarrollar la conciencia en esta etapa son:

  • Jugar con semillas (como frijol, arroz, lenteja) para que las sienta en su cuerpo, con las manos, los pies, o incluso regarlas sobre un papel en el piso para que el niño pueda acostarse en ellas. (Importante vigilarlo en todo momento)
  • Si el niño aún no habla se estimula su sentido del tacto pero al mismo tiempo se ponen las bases del lenguaje, si le damos los términos para designar todo lo que percibe
  • Si es más grande se le puede tapar los ojos y jugar a que adivine qué semillas está sintiendo e intercambiar diferentes materiales, como arena, shampoo no irritante a los ojos,  diferentes texturas de tela o diversos objetos.
  • Adivinar frutas u otros alimentos por su sabor.
  • En la calle se le puede pedir que cierre los ojos y diga que es lo que oye
  • Adivinar qué hay para comer guiándose por el aroma.

Para poder estimular los sentidos no hace falta un gran presupuesto o tener materiales elaborados, los objetos que tenemos en casa son suficientes.

Etapa de la lógica formal

Cuando el niño maduró sus sentidos o por su edad se encuentra en educación básica podemos pasar a un proceso más elaborado, al estímulo del entendimiento de lo abstracto como las palabras, las letras, el vocabulario e incluso los números y las operaciones que con ellos realiza. Un ejemplo muy claro es cuando al niño le faltan términos para expresarse o bien se le pregunta el nombre de algún objeto común y no lo sabe. Este es un indicador de que las palabras, los nombres de las cosas, no le dicen nada, es decir, no se da cuenta que las palabras generan acción, respuestas, que la realidad se hace presente a través del lenguaje, si alguien no puede nombrar la realidad o sólo nombra una parte de la misma, entonces la realidad es desvirtuada, mal entendida o no caigo en cuenta de lo que sucede a mi alrededor.

Por ello debemos facilitar en este segundo momento la adquisición de términos con juegos como:

  • Nombrar cosas que existen en casa.
  • Decir palabras con la última letra de su nombre.
  • Decir todos los objetos que vea en una postal.
  • Nombrar todos los objetos que se presenten en un recorrido por la calle, la tienda.
  • Mencionar todas las piezas de un objeto, es decir, permitir que su pensamiento, genere la conciencia de que el mundo se nombra, de que tiene partes, y entre más preciso sea en ese nombrar y en la identificación de las partes más acertada será la realidad que perciba.
  • Generar conciencia de lo que se está haciendo en el proceso de aprendizaje de los algoritmos es una garantía de mayor comprensión  por ejemplo, sumar, lo que se hace en el fondo es “juntar” ya sea cosas, animales, muñecos, canicas, etc., según de lo que trate la operación o problema que se le plantee al niño para su resolución.

Resumiendo, la conciencia se forma a través de múltiples experiencias sensoriales que entran a nuestro pensamiento convertidas en palabras y por el sentido que le demos a nuestras acciones y aprendizaje.

Las ventajas de que nuestros hijos sean concientes son:

  • Tienen capacidad de captar mayor información.
  • Estarán más abiertos al mundo, sensibles, empáticos, con mayor capacidad de relacionarse, de dar respuestas adecuadas al entorno, porque pueden darse cuenta de las necesidades.

 

Si ayudamos nuestros niños a ser concientes estamos poniendo las bases para que lleguen a la edad adulta siendo personas con capacidad para gozar de la vida y aportar a los demás de su alegría, entusiasmo, y de la visión de un mundo más amable y de mayor convivencia para todos.



[1] Logipedia. Jorge Pinedo Rivera. (2012).

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