La fortaleza en la casa empieza

La fortaleza en la casa empieza
por Claudia Pinedo

“Sin importar lo difícil que la vida pueda llegar a ser,
siempre habrá algo que puedas hacer y encontrar éxito en ello.”
Stephen Hopkins

Hace poco tiempo, en una plática a padres de familia, una mamá compartió que se dedica a la selección de personal y de un tiempo para acá se le está dificultando encontrar jóvenes con tolerancia a la frustración: cada vez es más común que a la primera dificultad laboral o al primer regaño abandonen el trabajo.

Aquí cabe la pregunta: ¿qué fue lo que estos jóvenes no recibieron durante su etapa formativa? Responder de manera adecuada a esta pregunta permitirá a los padres de familia con hijos pequeños tomar las medidas pertinentes para formar adultos que puedan enfrentar las vicisitudes de la vida con fortaleza y  crecer ante la dificultad.

Desde el punto de vista de los procesos de pensamiento la tolerancia a la frustración se desarrolla a través de enfrentarse a retos: tanto los que piden destreza física como los que requieren de esfuerzo intelectual.

Cuando como padres de familia sobreprotegemos a nuestros hijos no dejando que realicen cosas para las cuales ya están preparados, sin darnos cuenta, estamos mermando su capacidad de resolver problemas. Ejemplos de sobreprotección hay muchos: niños a los que los llevan en carriola cuando ya son capaces de caminar, papás que alimentan en la boca a sus hijos con la excusa de que “coma rápido”, comprarles tenis de velcro para que no tengan que aprender a amarrarse las agujetas, no darles responsabilidades en casa, comprarles todo lo que piden, no dejarlos que se equivoquen, y un largo etcétera.

Entre los alumnos de Academia Lógica encontramos cada vez con mayor frecuencia niños que tienen bajo tono muscular, esto es, poca fuerza. Lo anterior impacta en su capacidad de mantener el equilibrio, su destreza física en general y hace que se cansen rápido de las tareas escolares. Pareciera que esta deficiencia es causada por la vida sedentaria que tienen los niños actuales: pasan muchas horas al día en sillas y sillones.  Como padres de familia es importante asegurarnos que nuestro hijo tiene tiempo diario de ejercicio físico. No es imprescindible que vaya a una clase de deportes, pero sí que el  adulto que lo acompaña durante la tarde juegue con él por lo menos quince minutos diarios a botar la pelota, brincar la cuerda,  trepar, arrastrarse, girar aros, etc. Así como los fines de semana preferir actividades al aire libre que visitas a centros comerciales. También es importante cuidar la dieta de los niños, pues una alimentación con harinas blancas y azúcares disminuye el tono muscular.

Para desarrollar el gusto por el esfuerzo mental, los juegos de mesa son una buena herramienta. En la Academia Lógica recomendamos que por lo menos dos veces a la semana se jueguen en familia. Con frecuencia me preguntan los padres si deben dejar ganar a sus hijos, la respuesta es no: el que tengan la experiencia de perder es una manera de ayudarlos a lidiar con el sentimiento de frustración. Sin embargo también es importante la experiencia de éxito, así  que hay que escoger los juegos en los que sepamos que nuestro hijo nos puede ganar.

Otra manera que tenemos los padres para formar adultos que sepan abrirse camino en la vida y no desistan a la primera dificultad es no sólo hacerlos responsables de actividades específicas: regar las plantas, tender la cama, lavar los platos; sino hacerlos responsables de proyectos completos como el desayuno del sábado,  el postre del viernes, el cuidado de la mascota, las tarjetas de Navidad para la familia, etc. Es decir actividades en las que se involucre en todo el proceso: desde decidir qué se tiene que hacer, el material que necesita, comprarlo, elaborarlo, limpiar y entregarlo.

Para formar adultos con la capacidad de enfrentar y resolver problemas, con la fortaleza necesaria para hacer frente a las vicisitudes de la vida, es importante no perder de vista que el trabajo de los padres de familia es alentar y acompañar a sus hijos en el desarrollo de sus habilidades, no resolver sus retos.

A continuación encontrará una receta para hacer trufas. Se puede utilizar como un proyecto que su hijo realice para regalar en Navidad.  Lo ideal es que pueda hacer el procedimiento completo sin ayuda: desde leer la receta, conseguir los ingredientes, elaborar las trufas, limpiar y recoger, así como entregarlas.  A los niños más grandes se les puede pedir que hagan el cálculo de cuánto cuestan los ingredientes necesarios para cada trufa.

Trufas

Ingredientes:

  • 20 galletas María
  • 20 nueces o 125 gramos de nueces sin cáscara
  • 25 gramos de cacao puro
  • 6 cucharadas soperas de leche condensada
  • Granillo de chocolate

Manera de hacerse:

  1. Desmorona las galletas marías y pica las nueces. Mézclalas junto con el cacao y la leche condensada hasta que quede una pasta homogénea.
  2.  Haz bolas del tamaño de una nuez y cúbrelas con el granillo de chocolate.
  3. Mételas al congelador por 1 hora.

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