La matemática  vista como un instrumento o como oportunidad de desarrollo del pensamiento

Por Jorge Pinedo Rivera

Una forma para motivar al educando hacia la importancia de que aprenda matemática es hablarle de la utilidad que le puede reportar, por lo cual se le dice: la matemática siempre la vas a encontrar en la vida, tienes que aprender a hacer sumas, restas, multiplicaciones, divisiones y resolver problemas, pues así podrás saber cuánto cuestan las cosas y cuánto tienes que pagar por ellas, o si compraste varias saber cuánto te cuesta cada una. No te vas a poner a sumar el costo de una naranja si vas a comprar 89, imagínate, tendrías que hacer 89 sumas, para eso tienes la multiplicación. En otras palabras, el único valor que se le reconoce a la matemática es el de un instrumento de utilidad. En esta época en dónde la tecnología electrónica ha avanzado tanto y prácticamente está al alcance de todos, con mucha razón los niños y jóvenes argumentan, ¿no es más fácil que haga todas estas operaciones con calculadora?, las hace más rápido, más exactas, de cantidades mucho más grandes y de operaciones más complejas. Mejor cómprame una calculadora, o un celular barato, que te costará mucho menos de lo que pagas en colegiatura para que me enseñen las operaciones y fórmulas aritméticas. Ante tal réplica se responde que los planes de estudio, para poder ingresar a la universidad lo exigen, o también se dice: si quieres llegar a ser alguien en la vida tienes que aprenderlas.

Lo planteado con anterioridad es una deficiencia común en la enseñanza de las matemáticas al considerarla como un instrumento útil y no como una disciplina que forma el pensamiento, el conocimiento, que permite gozar de la armonía interna que en ella se encuentra y como una manera de poder entender los fenómenos del universo.

La matemática es un lenguaje con el cual todo lo que existe puede traducirse a cantidades y sus interrelaciones, y con el que a partir de sus signos se comprende a que se refiere la situación planteada. Esto es similar al buen músico que oye la música expresada en las notas de un pentagrama sin necesidad de que esté siendo tocada por algún instrumento y que además puede plasmar cualquier música que escucha o compone en su mente escribiendo las notas en el pentagrama.

Para llegar al virtuosismo de entender la naturaleza a través de las cantidades y de sus interrelaciones y a su vez, plasmadas estas, entender a qué fenómenos naturales se refieren pide formar la mente del ser humano de determinada manera, cuando esto se logra el pensamiento adquiere destrezas, precisión, rigurosidad deductiva, manejo imaginativo, observación, meticulosidad en el análisis, incremento de la capacidad de abstracción, capacidad de interrelación, aspectos que en su conjunto constituyen a la inteligencia humana, todo lo cual terminará haciendo que la persona eleve su propio ser y su capacidad para adaptarse al entorno o transformarlo para la consecución de su bienestar. A medida que el estudiante adquiere tales características, va sintiendo satisfacción interna pues se está estructurando por dentro y obteniendo gusto y pasión por la matemática. Contemplar esta materia sólo como un instrumento útil para realizar cuentas es disminuir en gran medida sus posibilidades, y se crea resistencia en el alumno, pues no le encuentra sentido a tanto esfuerzo si con una calculadora barata puede resolver la mayoría de los problemas aritméticos que le presenta la vida cotidiana.

Un primer ejercicio para las personas responsables de la formación del niño o joven consiste en que se planteen un problema muy pequeño, por ejemplo: Juan tiene cuatro canicas y compra otras tantas, ¿cuántas canicas tiene ahora? Una vez planteado el problema considere todos los pasos que su mente tuvo que hacer para poder resolverlo. En primera instancia debe tener clara la cantidad de canicas a la que se refiere el signo cuatro, darse cuenta que el cuatro nos remite a un monto específico de ellas, posteriormente traducir lo que significa otras tantas, que no es otra cosa que una cantidad similar a la anterior. Analizar el concepto de similar, que significa igual, en este caso en cantidad, sin importar el color o tamaño, y posteriormente juntar ambos grupos de canicas, las que ya poseía, con las que adquirió, y una vez hecho esto al nuevo monto de canicas que se formó ponerle el signo que indica dicha cantidad, en este caso el ocho. Todos estos pasos son los que siguió nuestra mente.

Al hacer conciencia del proceso e invitar al educando a que lo realice, se dará cuenta de sus propios procesos de pensamiento y cómo estos se corresponden con la realidad. Situación que al captarse genera placer, seguridad en los propios juicios, pasión y aprecio por el pensamiento. El educando a partir de estas actividades matemáticas estará creciendo en su ser.

No desaprovechemos la gran oportunidad que brinda la maravillosa disciplina de la matemática para el desarrollo del pensamiento.

Receta Pedagógica

Cálculo con mililitros

Material:

  • Jeringas graduadas sin aguja
  • Recipientes pequeños de formas y tamaños variados
  • Hojas y lápices.

Actividad:

  1. Escoger un recipiente para que calcule cuántos mililitros caben en él.
  2. Cada jugador escribe en una hoja cuántos mililitros cree que caben en dicho recipiente.
  3. Corroborar la capacidad del recipiente con las jeringas.
  4. Gana dos puntos el jugador que se haya aproximado más, un punto el que le sigue y los demás no ganan puntos. Si quien aproximó con mayor precisión, lo hizo de manera exacta, gana un punto extra.
  5. Se realizan varios retos de esta manera, usando en cada uno un recipiente diferente.
  6. Al finalizar los retos se cuentan los puntos obtenidos por cada jugador. Quien haya conseguido más es el ganador.

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