Lo valioso de los vínculos y el desarrollo del pensamiento – Parte I

Por: Ernesto Sánchez Robles

De manera reciente he recibido de tres diferentes maestros en contextos escolares diferentes y de escuelas diferentes (una de nivel primaria, otra de secundaria y otra a nivel universitario) noticias muy preocupantes: en todos los casos algunos de sus alumnos mencionaron la inquietud o la idea de “no vale la pena vivir”.

Comentando con diferentes personas involucradas en el medio académico resulta cada vez más frecuente encontrar este tipo de expresiones, sentimientos negativos o de vacío entre los alumnos, ya sea que se originen por la falta de acercamiento que tienen con su familia o porque no se sienten capaces de dar respuesta a la demanda escolar. Es así como se está volviendo una necesidad estar cada vez más al pendiente como padre y como maestro no sólo de las notas académicas, sino del desarrollo y formación del alumno.

Pueden ser varios los “detonadores” de este tipo de sentimientos de desesperanza o frustración, no es motivo de este artículo dar un tratado al respecto, sino más bien generar la consciencia de que como adultos debemos estar alertas y prevenir a través de: generar y fortalecer los vínculos afectivos, así como con el desarrollo del pensamiento. Cabe mencionar que si detectamos en nuestro hijo o alumno sentimientos de desesperanza o frustración que se traducen en cambio de hábitos, ansiedad, comentarios exagerados de enojo o tristeza, o si mencionan tener desprecio por la propia vida, es necesario acudir con un especialista de manera inmediata.

La primera parte de este artículo la iniciamos con un elemento que está a nuestro alcance realizar y desarrollar: la generación y fortalecimiento del vínculo afectivo entre padres e hijos.

El vínculo afectivo se describe como: la relación afectiva entre padres e hijos que propicia una buena autoestima en el niño, dotándolo de seguridad, aceptación, agradecimiento y estima por los que lo rodean, sentimientos con los cuales funcionará el resto de su vida. Es un hecho muy estudiado la necesidad de contar con vínculos y apegos sanos para un buen desarrollo integral de la persona.

Es común encontrar en las dinámicas familiares actuales, sobre todo debido a las rutinas laborales, que los padres no hagan contacto físico con sus hijos o no el suficiente, ya sea porque hay que salir a trabajar cuando ellos duermen y regresar a casa cuando también están durmiendo. Porque creemos que los “haremos fuertes” dejándolos por su cuenta, cuando en realidad es todo lo contrario. O a causa de la rutina y el ritmo de trabajo estamos tan ansiosos y estresados que no dedicamos tiempo real de convivencia con nuestros hijos.

El tener vínculos afectivos fuertes es de suma importancia para los niños. A continuación se enlistan actividades que, al realizarse con frecuencia, nos pueden ayudar a cultivarlos y a tener tiempo de calidad con nuestros hijos:

  • Platicar a la hora de la comida, en los trayectos hacia la escuela o de regreso y en aquellas ocasiones que coincidamos en alguna actividad.
  • Leer juntos, sería ideal antes de dormir.
  • Cocinar en familia (en caso de no ser posible entre semana el fin de semana es excelente momento).
  • Jugar, todo momento puede ser una oportunidad de juego.
  • Dar abrazos.
  • Reconocer sus logros y felicitarlos.
  • Evitar el uso de celular cuando se está con ellos, si se ponen reglas al respecto será importante cumplirlas.
  • Enseñarle cosas nuevas, al realizar cosas juntos habrá mayores posibilidades de aportar nuevos conocimientos o experiencias.
  • Ver fotografías familiares juntos.

Visualicemos el beneficio que como familia podemos lograr al convivir y realizar estas actividades, visualicemos la tranquilidad que como padres y maestros tendremos al saber que aportamos fortaleza y seguridad en el autoconcepto de nuestros hijos al gestar y desarrollar vínculos afectivos positivos. Sin duda los estamos fortaleciendo para enfrentarse al mundo que les espera.

En una siguiente entrega abordaremos lo valioso del desarrollo del pensamiento.

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