¿Por qué jugar?

Por Olivia González Aguilar

 

El juego es una necesidad presente durante toda la vida de una persona, cambian los intereses y los tipos de juegos dependiendo de la etapa de la vida en la que nos encontremos pero la actividad lúdica siempre está presente y requiere ser satisfecha. Esto es así porque a través del juego se dan logros en diferentes aspectos del desarrollo y nuestro cuerpo y nuestra mente requieren alimentarse a través de él para crecer. El juego es un instinto que el hombre comparte con los demás animales y sus manifestaciones en muchos casos son parecidas.

Por ser un instinto, la necesidad de juego se manifiesta en los niños, esto facilita saber a qué tenemos que jugar con nuestros hijos ya que si estamos atentos a su comportamiento sabremos cuales son las actividades que en ese momento necesitan realizar.

Pensemos en algunos de los juegos preferidos de los niños pequeños: dar vueltas buscando marearse hasta que se caen o chocan con algo, saltar de cojito, caminar sin pisar líneas en el piso, aventar cosas, saltar sobre las camas ¿qué aportan este tipo de juegos? Su contribución al desarrollo humano es el logro de un mejor control del cuerpo, darnos cuenta de nuestros alcances y límites físicos, además de llevar a un mayor nivel nuestras habilidades corporales.

La relación que establecemos con el mundo para adaptarnos a él o transformarlo se da a través de nuestro cuerpo, de aquí la importancia de lograr su dominio y es en los primeros años de nuestra vida en la que el cuerpo busca ese desarrollo.

Los niños de mediana edad cambian sus intereses a los juegos con palabras, les gusta aprenderse chistes, adivinanzas, decir cosas graciosas, escuchar lecturas y aprender palabras no permitidas por sus padres y maestros. En esta etapa el juego aporta estructura gramatical, enriquecimiento del lenguaje y la capacidad de interiorizar el mundo a través de términos.

Un poco más adelante a los niños les gustan los retos mentales y los juegos que involucren a otras personas, los juegos de equipo ya sean físicos o mentales, estos juegos nos permiten vivir en sociedad, establecer grupos que rivalicen con otros y aprender reglas de cooperación.

El juego de cualquier tipo aporta convivencia, creatividad, sentido de pertenencia, creación de recuerdos, habilidades físicas, incremento de la capacidad intelectual, diversión, es un buen entretenimiento para relajarnos, nos enseña a seguir reglas, a respetar turnos y a manejar la frustración.

Con frecuencia escuchamos comentarios como: “Todo se le va en jugar” quitándole al juego todo su valor formativo y tendemos a pensar que entre más seria y formal es una persona es más responsable y trabajadora, esto no es necesariamente cierto existen muchas aportaciones de personas que disfrutaban a tal grado de lo que hacían que parecía que estaban jugando de manera permanente.

Actualmente, por las condiciones en las que vivimos, el juego de la primera etapa de desarrollo del ser humano, que en nuestro esquema de los cuatro procesos de pensamiento corresponde a la lógica sensible, se está descuidando por varias razones entre las que podemos enumerar las siguientes: no existen espacios adecuados a los que los niños tengan fácil acceso, no hay tiempo suficiente ni de los papás ni de los niños para dedicarlo a jugar, la infinidad de pantallas electrónicas disponibles dan la ilusión de estar jugando pero sin movernos, la escuela está más interesada en dar conocimientos que en desarrollar habilidades y actitudes para el aprendizaje y el periodo de tres años de educación pre escolar, que con anterioridad se dedicaba en un gran porcentaje al juego, actualmente ya no lo hace debido al cambio de programas escolares y a las exigencias del medio social.

Todo lo mencionado con anterioridad está dando como resultado que nos alejemos del juego y que nuestra percepción acerca de él se haya distorsionado haciéndonos pensar que no es importante, cambiemos esa percepción y dediquémonos a jugar con nuestros niños, lo disfrutaremos y les estaremos dando a ellos las habilidades tanto físicas como mentales que les permitirán ser personas más plenas, felices y capaces de aportar.

Para las primeras etapas de desarrollo de los niños proponemos los siguientes juegos:

 

LÓGICA SENSIBLE:

Control del cuerpo: juegos con pelotas de diferentes tamaños, brincar, juegos de equilibrio como andar en bicicleta o saltar de cojito, dar marometas, correr.

Desarrollo del sentido de la vista: veo-veo, encontrar imágenes en una ilustración.

Desarrollo del sentido del oído: Reconocer sonidos con los ojos tapados, seguir ritmos, seguir instrucciones dadas de manera verbal.

Desarrollo del sentido del olfato: Oler flores, frutas, materiales, alimentos, los olores de la calle, los de las tiendas, dándole a cada uno su nombre preciso y reconociéndolos sin ver de dónde provienen.

Desarrollo del sentido del gusto: Probar alimentos con los ojos tapados y reconocer que ingredientes tienen.

Desarrollo del sentido del tacto. Conocer y diferenciar texturas, reconocer temperaturas.

 

 

LOGICA FORMAL:

Juegos de palabras, trabalenguas, adivinanzas, chistes. Clasificar objetos usando diversos criterios.

Juegos de mesa.

 

Los otros dos niveles requieren de juegos más elaborados que merecen un capítulo aparte.

 

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